Pantalla oscura pensada para la luz de una cocina real. Cada plato con su reloj desde que el camarero lo envía. Un toque en "Listo" y la sala lo sabe. Sin papel de comanda, sin gritos de fondo.
Pantalla viva El tiempo sube solo y cambia de color — verde, amarillo, rojo
Cada tarjeta es una mesa. Arriba: número, número de comensales, número de platos y el tiempo desde el envío. Abajo: los platos agrupados por pase, con modificadores, ingredientes tachados para "quitar" y extras añadidos para "añadir". Un solo toque en el verde "Listo" y ya está.
Mesa, pax, platos pendientes y el tiempo. El color del reloj cambia según los minutos que hace que se ha enviado.
Primeros, segundos, postres. Los ítems se agrupan por el curso del servicio, no por la categoría del catálogo.
Sin gluten, sin lactosa, extras de la pizza. Siempre bajo el nombre del plato, sin confusión.
Ingredientes tachados si el cliente los quita (— Mozzarella) o sumados si los añade (+ Prosciutto crudo).
Las pestañas Sala y Para llevar mantienen separado lo que se come en el local de lo que se va. Cada pedido para llevar muestra la hora comprometida con el cliente para que la cocina priorice sin tener que calcular nada mentalmente.
La cocina y la sala hablan el mismo idioma.
Sincronizadas en directo.
Cuando la cocina marca Listo en el último plato de un pedido para llevar, la tarjeta del panel /tpv/comandes pasa automáticamente de En cocina a Listo. Para domicilio, el sistema asigna el repartidor disponible con menos carga.
Las pestañas superiores filtran la vista en un toque: Pendientes (para hacer ahora), Listos hoy (revisión rápida), Todo (vista completa), Sala y Para llevar (según el canal). El cocinero se adapta al momento del servicio.
El ambiente de una cocina es luminoso: extractores, halógenos, ventanas. Una pantalla clara deslumbra. La nuestra es oscura — la única excepción en Biga, y no es casualidad.
Verde los primeros minutos, amarillo cuando tardas, rojo cuando te has demorado demasiado. El cocinero sabe dónde priorizar sin tener que pensar.
Clic en "Listo" y ya está. No hace falta confirmar, no hace falta ir a ningún submenú. El cocinero tiene las manos ocupadas — la interfaz lo respeta.
Ningún papel que se estropee con la grasa. Ningún pedido perdido porque se ha caído. Ninguna copia ilegible porque el camarero escribe mal. Todo en la pantalla.
Ven a verlo funcionando en un restaurante real. Sin permanencia, sin compromiso, con la migración asistida desde cualquier pantalla que uses ahora.