Los pedidos para recoger y los de reparto entran en el mismo panel que la sala. La cocina los ve, el repartidor se asigna solo y el cliente paga desde tu web. Sin comisiones de Glovo ni Just Eat.
Cuatro columnas que siguen el camino real del pedido: en cola, en cocina, listo y en reparto. Cada tarjeta lleva la hora comprometida con el cliente, la dirección y la forma de pago.
Cuando aceptas un pedido, sus platos aparecen en el KDS con la hora comprometida. La cocina marca "Listo" y la tarjeta del panel avanza sola. Para domicilio, el sistema busca el repartidor con menos carga y se lo asigna.
El cliente pide desde tu web.
El margen se lo queda el restaurante.
El cliente pide desde tu página pública, con la carta de verdad y el mismo modal de personalización que en el TPV. El repartidor recibe el pedido en el móvil con el mapa y la dirección, y cobra en la entrega si hace falta.
Puedes probarlo en tu local con tus datos. Sin permanencia, sin compromiso y con la migración asistida desde cualquier sistema que uses ahora mismo.